El mundo digital está lleno de palabras cuyo origen solemos ignorar. “Digital” procede del latín digitus, dedo, mientras que la expresión “surfing the web” fue popularizada por la bibliotecaria Jean Armour Polly tras inspirarse en una alfombrilla de ratón con un surfista. La historia de “spam”, hoy sinónimo de correo no deseado, es todavía más peculiar.
El “spam” de internet pasó por Monty Python
El término digital está relacionado indirectamente con SPAM, la carne enlatada de Hormel Foods fabricada desde los años treinta. El paso decisivo fue un sketch de 1970 de Monty Python’s Flying Circus: en un restaurante lleno de platos con Spam, un grupo de vikingos repite la palabra a gritos hasta ahogar la conversación normal.
Los primeros internautas convirtieron la broma en jerga
La repetición intrusiva del sketch era una metáfora perfecta para mensajes molestos. En los años noventa, usuarios de internet empezaron a llamar “spam” y “spamming” al contenido no solicitado o distribuido repetidamente, incluido el correo no deseado. La fuente atribuye al usuario de USENET Richard Depew el primer uso documentado en este sentido.
Del bromismo a la publicidad
Muchos mensajes iniciales eran bromas o publicaciones disruptivas, pero el envío no solicitado pronto se convirtió en herramienta publicitaria. En 1997, la FTC estadounidense celebró audiencias para estudiar el problema creciente y posibles respuestas, dejando entonces buena parte de la reacción en manos de la industria, los consumidores y el mercado.
Hormel no quería esa asociación
Hormel Foods, propietaria de la marca SPAM, no estaba satisfecha de que su producto más conocido quedara asociado con una de las grandes molestias de internet. Impulsó disputas de marca contra servicios antispam como Spambuster y SpamArrest, sin éxito. Los tribunales consideraron que los consumidores podían distinguir el alimento SPAM del spam electrónico. Así, SPAM sigue siendo la marca alimentaria y “spam” el término común para mensajes digitales no deseados.







